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Bidimensional

Ana isabel diez

Ana isabel diez . pintura NATURALEZA MUERTE II alta

Bidimensional

  • Alejandro Múnera. Sin título. Óleo sobre papel. 35 ancho x 25 alto cada pieza de 24. Total ancho políptico 235 x 150 cm alto. 2015/16. Pereira
  • Ana Isabel Diez.  Naturaleza muerta II. Óleo sobre tela. 130 alto x 200 cm ancho, 2015 Medellín
  • Carlos Alberto Rojas. Seudónimo Verona. Nuevo orden, Collage cinético. 42 ancho X 33 alto  X 6 cm profundidad, 2016, Bogotá
  • David Guarnizo. Jardines accidentales: Un árbol caído en el Cerro de Guadalupe. Fotografía retroiluminada en caja de luz. 80 alto x 200 ancho x10 cm  profundidad, 2015 Bogotá
  • Ender Rodríguez y Edda. Sin título. Fotografía, 70 de ancho x 100 cm de alto, 2013-2014, San Cristóbal, Venezuela
  • Fredy Yesid Higuera Díaz. Violencia Oral (imagen de la serie “La familia”). Fotografía digital. 150 alto x 100 cm ancho, 2016,  Bucaramanga
  • Jeny Toro Salas. Anverso. Fotoperformance. 5 fotos de 9 cm alto x 16 cm de ancho dispuestas horizontalmente total aproximado 1,50 m de ancho, 2016, Pereira.
  • Julián Andrés Pito Ruiz. Entre Líneas. Impresión en vinilo transparente sobre vidrio.  27 x 21 cm c/u, 200 cm de alto x 150 cm de ancho. 2014. Popayán.
  • Mauricio Sánchez. Geo-paisaje II. Pintura Óleo sobre tela. 120 alto x 175 cm ancho. 2015. Bucaramanga.
  • Marcelo Velásquez Sabogal. “Ejercicios de Respiración (contención)”. Grafito sobre hojas de libro 205 x 68 cm c/u. 2014-2015 Popayán Popayán
  • Omar Lebaza Guerrero . Rutas paralelas. Técnica/medio: dibujo y modelado. 20 dibujos de 50 cm x 70cm cada uno y  un bloque de tierra de 19 cm. 2016. Popayán
  • Oscar Salamanca. Corazón Curare. Pintura al óleo . 100 x 100 cm. 2016. Pereira
  • Paula Andrea Yunda Bravo. De la serie Sombra Diurna.  Lápiz sobre papel.     55 ancho  x 50 cm alto. 2014. Cali.
  • Pilar Buitrago Cubaque. Mujer de piedra. Óleo sobre tela.  115 ancho  x 130 cm alto. 2014. Bogotá.
  • Samir Elneser. Naufragio y Alzamiento. Ensamblaje de madera / serigrafía sobre pasaportes. 300   ancho X 150 cm  alto,  2016. Bogotá.
  • William Andrés Narváez Cedeño. Erosiones.  Pintura, Técnica Mixta. 900  ancho x 120 cm alto. 2016. Cali. Obra de suelo
  • William Andrés Narváez Cedeño. Socavón.  Papel roto y madera. 120 ancho x 100cm alto .2016. Cali.

Invitados:

  • o   Cuauhtemoc Rodríguez. Sin título. fotografia. medidas variables 2014. México
  • o   Bairo Martínez. de la serie “Zinifaná”. Ensamble. Medidas variables 2016. Medellín
  • o   Alvaro Salamanca. Sin título. Pintura al fresco. Políptico. 1992. Bucaramanga/ Nueva York

 

Pintura de Mauricio Sanchez Geo paisaje

Geo-paisaje II

Pintura al óleo

El fenómeno de la pintura acecha, no logra desbarajustar las formas creadas desde otros medios, surte efecto y desborda.

La actitud de alteridad comparte en la pintura un espacio que podríamos vincularlo a estados en construcción relacionados con presencias autónomas, resistencias fallidas o esperanzas aún por descubrir.

La pintura reacciona como un lenguaje. Ello se debe principalmente a la capacidad de carga que hemos venido insuflando desde el formato hasta las seducciones de forma y teorías del color. Sin embargo, dicho lenguaje no cumple muchas veces ese cometido de traducción, porque la completitud de lo que se quiere decir ya no hace parte autógena de la pintura. Si bien el lenguaje lo componen símbolos, la pintura como reacción trata de transpolarlos a circunstancias de acopio, como si se tratara de contenedores de sentido a la espera de su uso.

Así como la pintura acecha, también podemos expresar que esperamos en la pintura el abandono por lo pictórico, en especial cuando lo simbólico echa mano de nociones vinculadas al paisaje. No sabríamos con certeza si el paisaje funciona aquí como naturaleza presentada o simplemente una construcción cultural para describir zonas de intimidad y relación, las cuales funcionan de igual manera como alejamientos sobre lo “interesante”.

La pintura de Mauricio Sánchez en Curare Alterno introduce la discusión al territorio como un efecto producto de alguna intención “interesante paisajística” donde convergen situaciones y coordenadas transitadas. El territorio de su pintura redunda en el sentido que trata el paisaje como tierra, geo, condensa la magnitud de aquello por descubrir y recorrer, pero también fragmenta y delimita un campo preciso sobre la idea de mundo. En ambas acepciones redundantes, tierra y paisaje funcionan como dicotomías de lo natural.

La pintura de Sánchez observa la dicotomía pero no la tiene en cuenta, ya que la mesura del espacio recortado de realidad excede el referente para penetrar en la ebullición graciosa del divertimento cromático. Quitémonos de encima tanta afluencia de color, vayamos a la estructura, miremos el esqueleto tonal, sobrevive un andamiaje de tensiones, un espectro que va más allá de la complacencia decorativa hacia un escenario de reflexión.

 

O.S

 

Mauricio Sánchez

Artista Plástico nacido en Bucaramanga, departamento de Santander, con formación en pintura y dibujo en la escuela de artes visuales, Cristóbal Rojas de Caracas Venezuela, con trayectoria de 35 años activa en salones de artes visuales binacionales de Colombia y Venezuela.

Fredy Higuera, “Violencia Oral”

Fredy Yesid Higuera Diaz, fotografia, VIOLENCIA ORAL copia

Título de la obra: Violencia Oral (imagen de la serie “La familia”)
Técnica/medio: Fotografía digital
1.50 metros x 1 metro
Año: 2016

Colombia, además de considerarse el país del Sagrado Corazón, también es el país que marcha contra los homosexuales y lleva a votación si quiere la paz o no con la guerrilla.
Cada vez que Colombia reacciona violentamente lo hace a través de marchas que dependen en gran medida de los ánimos partidistas, hasta agotar el sentido de las manifestaciones. Mientras pasan las marchas, el país ve con indiferencia los feminicidios, el acoso, la violencia intrafamiliar y las masacres de activistas o personas que con su vida se defienden del despojo o el abuso de los verdaderos actores de violencia: los dueños de la tierra.
En ese caldo de cultivo para la guerra que se avecina después de la paz solo nos queda reflexionar si vivimos en una sociedad que aguante de todo y sepa respetar la diferencia. Uno podría decir que no y pretender que Colombia ha cambiado frente a la tolerancia, de tal manera que es posible convivir en armonía.
La obra de Fredy Higuera se trata de un trabajo artístico que busca estar en situación, es un estar ahí, con el objeto de crear el ambiente de la denuncia y la crítica social.
En palabras del artista ““Violencia Oral” hace parte de un trabajo que lleva más de un año de investigación y ejercicios de entrevistas y contactos con la comunidad LGTBI en el que se ha propendido por la visibilidad de problemáticas, situaciones e historias de vida que sirvan para dar a conocer la otredad evitando los prejuicios. Este trabajo sigue siendo una serie abierta llamada “La familia”, serie que funciona como un compendio de todo este trabajo que se ha realizado con diferentes personajes que hacen parte de la comunidad. “Violencia oral” nos muestra a Xtravaganza; un transformista que asume su postura que más que transgresora es política y desde ese pedestal que se observa bastante desprolijo y acromático, contesta con humor y alegría, solamente con su imagen y presencia que en la mayoría de los casos, termina siendo más ofensiva que las palabras e improperios que recibe por el solo hecho de ser diferente.”

El título de la serie no deja de ser paradójico en Colombia ya que lo enmarca en la familia como una verdadera afrenta a quienes únicamente piensan en el concepto familia compuesto por la relación heterosexual. Familia es un concepto ampliado donde hay cabida para las múltiples maneras de encontrar afectividad y autoreconocimiento de las identidades. Saben qué: CHÚPENLA

Yenny Toro

8 copia
Título de la obra: Anverso Técnica/medio: Foto­performance
5 fotos de 9cm x 16cm dispuestas horizontalmente total aproximado 1,50m de ancho.
Año: 2016

El terreno de la subjetividad como actividad de creación artística se le debe en mucho la corporización de la experiencia anatómica de lo orgánico. Las partes de cuerpos fueron descubiertas y estudiadas como partes de un sistema congruente en todo caso donde nada trascendente podría ocurrir fuera de su funcionamiento. Analizar de forma tan cruda el cuerpo hizo posible separar el cuerpo de sustancialidad metafísica donde, una vez más, se intentó, como ahora ocurre en el arte contemporáneo, objetivizar la subjetvidad.

Si bien es cierto que entendemos la lógica funcional de nuestro cuerpo como un organismo autógeno a la vez que dependiente de otros organismos mecanizados para integrar un campo social, alcanzamos a visualizar lo traumático como fuerza dinámica que rompe futuras armonías llevando a las individualidades en crisis a establecer cavernas de comprensión y autoreconocimiento.
Desde dichas cavernas o parcelas de intimidad, las afectaciones tristes, ahora exageradamente proyectadas como latencias de violencias alertan acerca de riesgos como centros de atascamiento para el ser.
En la obra de Jenny Toro, se propone explorar dolores compartidos en grados de cercanía familiar como factores de creación artística. Una situación crítica y de profunda impotencia de su vida privada se ofrece al sentido común bajo valoraciones que la obra de arte sabe direccionar hacia lugares expectantes.
Las fotografías presentan a manera de obra diarista si se quiere, los procesos de emancipación que un drama como cuota elevada de desgracia arroja al sobreviviente, presentado como alternativas para los públicos. Son provocaciones de sensación cuidadosamente ordenadas como si se tratara de un compendio político en piezas de denuncia y salvoconducto.
Hablar de la propia experiencia en procesos de creación cuesta porque nuestro entrenamiento de mirada y percepción nos ha colocado como artistas en un sitio de traducción e interpretación de orden colectivo. Hablar de lo que no nos deja ser ahora en el momento contemporáneo asalta cualquier duda sobre la necesidad de procurar salir a flote con el arte , así duela a las voces egoístas de transformación.
o.s

JENNY TORO SALAS Medellín, Colombia, 1989.
Artista Visual enfocada en el territorio corporal como eje de prácticas estéticas y reflexivas. Ha participado en eventos como el Performance Zu Hausen Festival, Buenos Aires, Argentina, 2016; Encuentro Latinoamericano de Performance PARTICIPACIÓN, Junin, Argentina 2015; La V Bienal Internacional de Performance DEFORMES, Santiago de Chile 2014; III y IV Encuentro de Performance Escena Fractal, Colombia 2014 y Argentina 2013 respectivamente; De la Memoria y la Poética, Residencia artística en la galería Peras del Olmo Ars­Continua, Buenos Aires Argentina, 2013; entre otros. Actualmente adelanta estudias de grado en la Universidad Nacional de las Artes ­UNA­ hizo parte del programa de movilidad académica “Cruces entre Arte, Tecnología y Política en la Escena Performática contemporánea de Sudamerica” en la Universidad de Sao Paulo.

Paula Yunda

paula yunda

De la serie Sombra Diurna

lápiz sobre papel

Dimensiones 55 x 50 cm

Año: 2014

El dibujo se instaura en los discursos contemporáneos del arte como un algo sin tiempo. El dibujo entendido como algo atemporal lo ubica en el territorio de lo estético , si tenemos en cuenta que la estética se refiere a todo aquello que se aleja de modas temporales.

El dibujo según Estrella de Diego, aparece y desaparece, nosotros podríamos complementar si anotamos que, además, de estar y no estar en el imaginario de la producción medial del arte, parecería como si al dibujo le interesara en realidad muy poco aparecer en panorama o incluso que se hable de él.

Lo anterior nada tiene que ver con categorías recreadas ahora para justificar las temporadas que se toma el mundo del arte para volver a fijarse en el dibujo, pues de inmediato pretendemos intelectualizar los fenómenos o acorazamientos de tales ausencias.
Con el dibujo , me da la impresión, es mejor dejarlo fluir con los vaivenes que su propia naturaleza se impone, aprovechando un poco si se quiere, los sustratos de soslayo donde hemos decidido ubicarlo frente a otros medios, quizá más pronunciados o abultados por su misma condición de reactualización.

La pintura responde a las reactualizaciones esperadas, ya que genera ella en sí misma protocolos y alarmas de muerte como esperando que a alguien se le ocurra, de nuevo, pensar en ella dentro de contextos ya no tanto modernos sino tardo modernos. En dicho sentido la pintura depende en buena forma de las modas que terminan por confinarla como respuestas burguesas de autosatisfacción decorativa, sin demeritar la dificultad que implica el ejercitarse con y para la pintura.
El dibujo crea menos resistencias y expectativas porque él suele irrumpir siempre con buenas intenciones de traducción. No deja de sorprender que en sus salidas fortuitas de los estados de aletargamiento produzca con tanto ímpetu , diría yo, nuevas informaciones de mundo e incluso novedosas revisiones de naturaleza.

El dibujo de Paula Yunda en Curare Alterno presenta un paisaje compuesto por tres franjas compositivas que al final terminan tejiendo una superficie relacional. Se trata de un dibujo de una parvada de aves las cuales crean un espectro de siniestralidad sobre un espacio ingrávido desde donde se articula una referencia de anclaje y una figura cultural. Lo dibujado, como se dijo anteriormente ancla la preocupación por la referencia a elementos naturales con cargas simbólicas finamente buscadas en imaginarios de origen con participación de la anécdota cultural en la figura de una construcción. Lo relacional aparece en la amalgama de tiempos entrecortados articulados bajo un guión de traducción , no sólo por la manera de abordar la destreza al dibujar, sino porque ordena conceptualmente cierta historiografía de acontecimientos privados, reflejo de juegos programados entre luz y sombra.

O.S

PAULA ANDREA YUNDA BRAVO

Cali, Valle del Cauca, 28 de junio de 1990

 

  • Pintura como premonición de vida y muerte, los frescos de Álvaro Salamanca en Curare Alterno

 

alvaro

Álvaro Salamanca, sin título, poliptico (fragmento),  1992

 

El fresco como técnica exigente representa en la vida de un pintor una especie de tesis por el grado de dificultad en el manejo de las cargas de pigmento versus la transparencia en sus capas. Pero no solo la exigencia del fresco se refiere al dominio y destreza manual, sino también a la capacidad que posee el practicante al conservar cuidadosamente la luz con el objeto de lograr traducir una idea desde y a través de dicho medio, dentro de su propia lógica y naturaleza. Para lograrlo el pintor del fresco cuenta con trazas pensadas a priori, la rapidez del proceso y una idea clara que descansa , las más de las veces, en el dibujo.

 

El fresco llega a la vida de un pintor cuando se han transitado muchas técnicas y se ha logrado adquirir la estructura de lo que se quiere representar y decir con la acción de pintar. Así las cosas, vemos que un fresco limita los efectos si pensamos en los efectos como estrategia de ordenación de caos previos: aquí no se puede repisar, volver sobre lo pintado, pues se arrastra el enlucido y con él la cal termina por empobrecer la calidad y brillantez del pigmento.

 

Lo maravilloso del fresco reposa en la historia fantástica de pintar capas que irán sumergiéndose en las calcificaciones producidas por efecto de la atmósfera como capa superior protectora.

 

Al pintor fallecido Álvaro Salamanca (1958 – 1996) el fresco se le presentó en la etapa última de su vida cuando intentaba el esfuerzo migratorio por respirar la sinergia de Nueva York, como foco del arte internacional.

 

En apariencia se creaba un contrasentido que tocaba la retracción de tiempo de la técnica en medio de un movimiento telúrico y rápido de acontecimientos como lo representaba vivir y trabajar en una ciudad del cambio constante.

 

Salamanca devuelve la atención sobre el espacio de observación y la temporalidad detenida en elementos precisos y delimitados de su vida privada. El fresco pudo extraer los lugares de atascamiento para señalar lugares de culpa y castigo, paradójicamente símiles de la cal y la arena, pues desde la experiencia se amalgaban sentimientos encontrados con la figura del padre y su propia homosexualidad.

 

Se trataba de situaciones blandas y rugosas al mismo tiempo conformando una nueva sustancia vivencial. De allí cada pintura al fresco fue configurándose como testimonio diarista que contaba a través de filamentos agudos los pasajes más dolorosos y la alegría de su niñez.

 

En Curare Alterno, Álvaro Salamanca expone un políptico conformado de pinturas al fresco realizadas en el barrio Queens de Nueva York en el año 1992, donde podemos observar , no solo, una impecable ejecución de un pintor maduro muerto prematuramente, sino también un compendio temático de elaborada sensibilidad y traducción del ser en situación. Si hemos de pedir a la pintura algo, que ese algo no sea otra que la sinceridad.

O.S

 

 

  • Los pobres efectos de un arte que no pudo ser miserable, el ensamblaje de Carlos Rojas en Curare Alterno.

 

carlos-rojas-verona-montaje-nuevo-orden

 

Aunque las piezas con alguna intención estética y artística realizadas con basura y otros objetos de reciclaje no logran traspasar su propia anatomía decaída y empobrecida sin inscribirse en arte miserable con intención.

 

A mi modo de ver existen dos caminos cuando se decide trabajar con basura como material proto-artístico: la vía del objeto encontrado directo, susceptible de cambios de contexto pero no más y los ensamblajes con cierto pensamiento collage.

En el primero, se ha convertido en prácticamente una religión recorrer la ciudad como si se trata de un museo con miles de piezas cargadas en espera de un ojo experto (el nuestro) que logre otorgarles un sentido. Entonces se produce el fenómeno de cambio de contexto y lo que otrora era un objeto olvidado, rechazado por el apetito de belleza compulsiva utilitaria, pasa ahora a otro tipo de belleza, igualmente utilitaria pero con un fin artístico, se trata de una obra de arte perfecta en medio de toda su corroída imperfección.

 

Como una anécdota, en parte de mi trabajo artístico con objetos encontrados, tuve la mala fortuna de enganchar una lata súper aboyada que tenía un chorreado de pintura en un cuadro al óleo de ya no sé que cosa. Digo la mala fortuna, porque aquella lata medio oxidada y su dibujo, superaba con creces mi pintura. No solo yo percibí la gran calidad de la lata y su huésped, sino también otro conocedor que no dudó en arrancar la lata del marco de la pintura para de algún modo volverla a rescatar.

 

El segundo camino posible cuando se decide por el trabajo con objetos reciclables viene de la mano del ensamblaje. Aquí de inmediato asalta a la mente aquella cosa mal conocida como collage, un ejercicio de recorte y nuevas asociaciones de imagen.

 

En la obra de Carlos Verona para Curare Alterno el artista elabora ensamblajes y collages, pero no solo considerado un ejercitarse del recorte, sino que nos coloca en el problema del collage ensamblaje como un efecto derivado de un particular reto del pensamiento.

 

Carlos Rojas juega a reconstruir mundos particulares dispuestos como implosiones que se remiten al fracaso, una vida de miseria añorada , pero al mismo tiempo remite al divertimento en el sexo prolijo. Dos situaciones, la del sexo semejante y el desdén, que representan dentro de su ente paralelismos acondicionados en respuesta inmediata a su idea del ser.

 

De lo anterior uno puede concluir que la nueva religión del uso de la mierda y la basura no sea otra que la religión de lo miserable no en conquista del gusto, casi pornográfico, de la belleza más elemental e instrumental, sino del éxtasis de encontrar un medio para transmitir efectos, que a la final completarán ese juego de ir encajando las piezas, sin otro motivo que reírnos de lo formal, serio y ecléctico del arte, aún el mas llamado a la revolución.

 

O.S