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reflexiones sobre el 44SNA “Aún”

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El Salón Nacional de Artistas es una exposición grande, faraónica,  hasta podríamos catalogarla de monumental con piezas cuidadas para ocupar y expandir en los espacios metros de atención y visibilidad.  El arte que observamos en el 44 SNA tiene que ver con conceptos grandilocuentes donde el impacto de lo real juega dentro del artificio un efecto cómico y de simulación. Las obras pretenden la seriedad dentro de cubos blancos intimidantes, asépticos, a caballo entre bienal de arte del fin de la tierra y causa apologética de postal souvenir para incautos.

Entonces uno podría cuestionar ¿ por qué salón ? ¿por qué nacional? pero esa discusión se encuentra servida desde hace años y aunque represente una tradición desafortunada prevalece como un cadáver a medio camino.

Podríamos pensar que la idea excesiva de algo tan abarcante signifique contemporaneamente un recinto de reunión cuyo fin último consista en producir una imagen de arte nacional, pero quizá la búsqueda de los ministerios y sus cuidadores no sea esa, sino otra, más bien contraria , evasiva del imposible que representa producir tal construcción como nación.

Entonces si no se quiere construir un espacio para tratar de condensar un determinado arte que represente la nación en términos políticos o de tipo exportación, nos enfrentamos ante un esfuerzo igualmente grande pero también inocuo sobre los objetivos.

La investigación enunciada timidamente que sustenta el 44SNA habla de paisaje y dentro de él sobre la trocha. El paisaje corresponde a una construcción cultural de naturaleza que hemos venido cambiando cada vez que cambian los fenómenos de la sociedad. Nuestro paisaje antes era otro al de dentro de un segundo, por ello el 44SNA detuvo un paisaje cronometrado en alguna instancia administrativa o resultado imaginario por no decir nostálgico sobre cómo nos vemos subsumidos en lo natural.  Así las cosas, el paisaje al que echan mano no se sabe a ciencia cierta si encuentra algún eco en las obras bloques empobrecidas de Gustavo Toro con cargas de señalética urbana decorativa, o bien el paisaje “ese egregio de oficina” lo desarrolla la escatológica fascinación letrinocéntrica de la obra de Fredy Clavijo.

Cuando se visitan las salas del salón uno piensa en metros versus poder, es decir, entre más grande la obra más significado político y económico representa. Con ellos nos devolvimos varios años a la guerra fría pero con la diferencia de que ya no hay polaridades seguras a quién achacarle algún tipo de representación como estado poder, sino que ahora la hipertrofía se plantea como una nueva época moderna sin banderas, a no ser que nos encontremos ante nuevas banderas de capitales que requieran perspectivas estratigráficas.

La ruina que nos presentan en el 44SNA es de chocolate, experimentos vagos de precariedad apoyados en lo bello pornográfico por encontrar belleza en lo miserable e incluso en lo pobre. Si antes, con la modernidad ecléctica, nos desgarrabamos por la paz lágrimas de sangre con pócimas de alambre de púas y arte comprometido con causas sociales, vemos en el 44SNA la adivinanza por hallar causas y si no las hay porque ya otros se nos adelantaron, entonces mundializamos las causas para hablar de territorio si es que con eso se refieren a la trocha.

La estética Disney world que alimenta la obra de Felipe Gallo es un reflejo de un manoseo curatorial ¿qué más? si el artista ya perdió la noción de escombro hace varias obras y ahora vuelve a mineralizar sin consciencia el exoesqueleto sociocultural de una región que no termina de verse fuera del vicioso círculo de su esfera de revista de modas.

Lo curioso cuando uno empieza a encontrar analogías con la mineralización de nuestra cultura es ver cómo aparecen dentro de las razones del arte  desbarajustes producidos precisamente por la pérdida de peso gravitacional, donde todo se relativiza con nuestra mirada mediocre compartida  sin lograr anclajes profundos ni grandes relatos, así en apariencia se inflen artistas y piezas con heno de una trocha sin sentido, a no ser que ese sentido perdido lo represente el turismo artístico de pasarela.

 

One Response to reflexiones sobre el 44SNA “Aún”

  1. Funester Friman dice:

    Muy bueno. Siempre en la academia quisieron sacarnos a punta de miedos las infulas de relatistas, considerando la narración una forma pobre a comparación del sublime vacio, de la analogia dificil pero no menos idiota, del chiste de “buen” gusto.

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